El Obispillo, una fiesta navideña y medieval

Una de las tradiciones más antiguas que se celebra en la ciudad de Burgos es la fiesta del obispillo, una celebración que se remonta directamente a la Edad Media y de forma indirecta a la cultura romana y sus festivales saturnales de inversión de roles, aunque en una versión más light que por ejemplo la francesa las fiestas de locos, o la tradición de “els enfarinats” de la población alicantina de Ibi. La fiesta actual del Obispillo difiere en más de un detalle respecto a la primitiva, pero conserva la esencia y la fecha de su celebración, el 28 de diciembre.

La tradición marca que durante un tiempo un niño toma el cargo de Obispo, en el caso de Burgos ese tiempo ya en el siglo XV era de sólo un día, el 28 de diciembre. El niño se viste con ropas de obispo y realiza una procesión sobre una mula por la ciudad de Burgos, en el que antaño se visitaban diferentes conventos, iglesias, hospitales y otras instituciones. El respeto que se le debía era fundamental y el mismo cabildo de la Catedral de Burgos era muy riguroso en que todas las ceremonias y tradiciones se cumplieran de forma correcta. La cosa era tan seria que se sabe que en una ocasión, en 1454, se llevó a juicio a personas que no habían tratado al obispillo con la dignidad y cortesía que correspondía al Obispo.

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Como transcurre la fiesta

En la actualidad el niño que tiene el cargo del obispillo en las fiestas es elegido entre aquellos niños que forman parte de la escolanía de los Pueri Cantores.

El 28 de diciembre la jornada para el Obispillo se inicia pronto, a las 11.45 h., con su investidura en el monasterio de las Madres Salesas, con el reconocimiento de los niños de los diferentes cargos: un vicario y tres secretarios, que lo acompañan a modo de comitiva. A partir de este momento la comitiva se desplaza al Palacio Arzobispal, donde les recibe el arzobispo, con el que hablan y al que le realizan alguna petición, al mismo tiempo que el arzobispo aprovecha para lanzar su discurso, a veces recordando las palabras del Papa.

A continuación el Obispillo visita otros lugares de la ciudad montado a caballo, como la residencia de ancianos de Barrantes, pasando por el Espolón hasta llegar a la Plaza Mayor, al pie de la Casa Consistorial, donde trasladan al regidor sus peticiones. Las peticiones son diferentes cada año, pero suelen estar relacionadas con la solidaridad, la ayuda a los más desprotegidos, asuntos locales de Burgos y en concreto aquellas que afectan a los niños, como por ejemplo la presencia de más zonas de juegos infantiles.

 

Historia y desaparición del Obispillo

Durante la Edad Media se sabe que la fiesta duró ocmo mínimo 5 siglos. La fiesta del obispillo desapareció al cerrarse la escolanía de los niños de voces blancas de la catedral y se revivió de una forma oficial en 1987, para festejar el nombramiento de hijo adoptivo de la ciudad de Burgos a Luis Belzunegui Arruti, miembro de la Institución Fernán González y maestro de música de los niños de la escolanía burgalesa durante muchos años. Belzunegui fue quien restauró la costumbre del obispillo a mediados del siglo XX, con los niños que educaba como cantores de la catedral. Tras aquella restauración y coincidiendo con el cierre de la escolanía por parte del cabildo de la catedral, quedó rota la continuidad de la fiesta. Algunas asociaciones culturales o folklóricas intentaron recuperar la tradición hacia 1987; algunos años incluso hubo varios obispillos que casi se hacían la competencia. En 1996 volvió a crearse una nueva escolanía, los Pueri Cantores de la escolanía de la Catedral de Burgos que desde 1998 recuperaron oficialmente la tradición.

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